domingo, 17 de enero de 2010

El Retorno del Biker vol. 24

ATRANCADO EN EL CANTO HINCADO  

Algo cansado por el esfuerzo del día anterior, pensé en tomarme la salida del Domingo más tranquila; así que emprendí camino hacia Fuentes. Sin embargo, como apenas hacía aire, decidí cambiar de planes sobre la marcha y aprovechar el clima más benevolente para volver a intentar llegar hasta el Canto Hincado.

La subida hasta el camino del Moncayo se me hizo más llevadera, aunque notaba que no tenía las piernas tan frescas como la jornada anterior. Pedalada a pedalada me iba aproximando al momento de la verdad, el giro hacia el Canto Hincado. Al llegar, metí el desarrollo más ligero, reservando únicamente el piñón más grande; aunque la dureza de la subida pronto me obligaría a engranarlo.  Arf, arf, arf… La subida se iba empinando cada vez más y ya no me quedaba más desarrollo; así que avanzaba atrancado haciendo un gran esfuerzo por dar la siguiente pedalada. De reojo miré el pulsómetro y me asusté al ver que había llegado a las 179 pulsaciones. Aaaaaarrrfffff, aaaarrrrffffffffffffff. Las piernas las tenía completamente agarrotadas y, en ese momento, cruzó por mi mente un pensamiento que a la postre resultaría fatídico : ¡ Y lo bien que estaría yo sentado en el sofá de casa !. Aaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrffffffffffffff. La imagen de un cómodo sofá fue demasiado para mí en ese momento; así que paré.

Aunque me cueste reconocerlo, la realidad es que todavía no tengo la forma física necesaria como para afrontar una subida tan dura como la del Canto Hincado; así que, lo mejor era parar antes de que mis piernas empezaran a arder XD . Continuaré con mis andanzas a lomos de la Genius para seguir mejorando mi forma y espero que, algún día no muy lejano, pueda afrontar esta subida con garantías de éxito.

Pero no todo iba a ser malo y, poco después de mi parada técnica, un ruido procedente del bosque llamó mi atención. Unos segundos después, pude ver como tres cervatillas salían correteando de entre los árboles para volver a ocultarse.

Cuando estaba empezando a bajar de vuelta a casa, dos quads aparecieron en escena, y ya que no me dio tiempo a sacarle la foto a las cervatillas, se la saqué a los quads.


 Hasta a los quads les cuesta subir...


El Canto Hincado va a acabar conmigo. 

;)

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