LA LEYENDA DEL CANTO HINCADO
Para celebrar la vigésimo quinta salida con mi Scott Genius, no podía escoger un destino mejor que el Collado del Canto Hincado. ¿ A la tercera iría la vencida ?...
Había caído una espesa niebla en torno al Moncayo que impedía ver a 25-30 metros, pero si el frío, el viento, la nieve o el hielo no me habían conseguido disuadir de salir con la bici hasta ahora ¿ Por qué iba a hacerlo la niebla?. Además, los zaragozanos estamos vacunados contra ella XD. Eso sí, antes de salir, puse en marcha la luz intermitente trasera y el foco delantero con la luz corta para que se me viera bien. No quería convertirme en la diana de algún despistado.
Pero, pese a que la niebla podía suponer, a priori, una desventaja, me vino de maravilla para marcarme el ritmo y es que, al no poder ver más allá de esos 25-30 metros, no tenía la tentación de echar la vista hacia adelante con el consiguiente riesgo de desanimarme viendo la larga subida que todavía me quedaba. Así que, casi sin enterarme, estaba ya en el camino del Moncayo dejando atrás el Cruce de Cuatro Caminos. Me estaba acercando al momento de la verdad, el temido desvío hacia el Canto Hincado. Al llegar, metí directamente el plato pequeño y el piñón grande, no quería cebarme en los primeros metros de la ascensión. La cuesta se fue empinando y el pulso se me disparó hasta las 165-170 pulsaciones; sin embargo, y pese a que la lluvia caída en las últimas horas hacía que el camino estuviera algo embarrado incrementando todavía más el esfuerzo que tenía que hacer para dar pedales, conseguí encontrar un ritmillo que poco a poco me fue acercando a la cumbre a una media de 5-6 km/h.
Pasado el mirador de los Cejos, ya muy cerquita del Canto Hincado, la niebla se disipó, como por arte de magia, lo que me dio energías extra y me hizo olvidar el dolor en los riñones que venía arrastrando por la dureza de la subida. No sé si interpretarlo como una señal, pero el sol del atardecer quiso ser testigo de mi llegada al Canto Hincado. ¡¡¡ Al fin lo había conseguido !!!.¡¡¡ YUUUHUUUUU !!!.
El sol del atardecer se abre paso entre la niebla.
Mi Genius descansa apoyada en el mítico Canto Hincado.
Como podéis comprobar en la foto de arriba, el Canto Hincado es exactamente eso, una piedra de generosas dimensiones clavada en la tierra . Quizás esperaseis otra cosa, pero el Canto Hincado podría ser el origen de una leyenda a la altura de Excalibur XD.
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Estaba anocheciendo, así que tuve que dar media vuelta hacia casa. La niebla se encargó de que la bajada resultase especialmente refrescante y de que tuviera que parar en algún momento para desempañar las gafas.
Un día para el recuerdo.
¡¡¡ Pa qué, pa quééééééé... !!!.
;)