Al cabo del día, paso muchas horas en la calle por mi trabajo como comercial y tengo la oportunidad de vivir situaciones la mar de pintorescas. Sin embargo, hasta ahora, no había dado el paso de inaugurar una sección en mi Blog para hablar de ellas.
Y no se me ocurre mejor manera de iniciar la andadura de " De calle " que contando la pequeña historia de un sufrido propietario de un Renault Scenic.
Acababa de aparcar en la zona naranja de una céntrica calle de Zaragoza, cuando veo que un Scenic inicia las maniobras para aparcar en el hueco que quedaba detrás de mi coche. Justo en ese instante, un contundente mensaje escrito en un folio blanco pegado en la ventanilla trasera del vehículo llamó poderosamente mi atención : " A mí el Renault Scenic también me salió mal. Yo, hoy, no me lo compraría ".
¡¿ Cómorl ?!.
La curiosidad se apoderó de mí y, cuando el propietario del Scenic se bajó del coche, no pude por menos que preguntarle por el motivo de tan peculiar iniciativa. Como no quiero alargarme excesivamente, simplemente, os diré que a aquel Scenic se le había estropeado todo lo que es susceptible de estropearse en un coche y que su sufrido propietario no había encontrado la respuesta esperada en Renault por lo que había optado por esa singular medida a modo de de desahogo y advertencia.
Pero la historia no acaba ahí y es que, a pesar del largo historial de averías de ese coche que hacían que tuviera que pasar por el taller semana sí, semana también, desde que pegó el cartel unos meses atrás, no había vuelto a tener ningún tipo de problema.
Como cada uno cuenta la historia según le va, una semana después, comentando la historia con un cliente resultó que este cliente era propietario de un Renault Scenic desde hace 5-6 años y que, en ese tiempo, no había tenido una sola avería.
;)