domingo, 24 de enero de 2010

El Retorno del Biker vol. 25

LA LEYENDA DEL CANTO HINCADO

Para celebrar la vigésimo quinta salida con mi Scott Genius, no podía escoger un destino mejor que el Collado del Canto Hincado. ¿ A la tercera iría la vencida ?...

Había caído una espesa niebla en torno al Moncayo que impedía ver a 25-30 metros, pero si el frío, el viento, la nieve o el hielo no me habían conseguido disuadir de salir con la bici hasta ahora ¿ Por qué iba a hacerlo la niebla?. Además, los zaragozanos estamos vacunados contra ella XD. Eso sí, antes de salir, puse en marcha la luz intermitente trasera y el foco delantero con la luz corta para que se me viera bien. No quería convertirme en la diana de algún despistado.

Pero, pese a que la niebla podía suponer, a priori, una desventaja, me vino de maravilla para marcarme el ritmo y es que, al no poder ver más allá de esos 25-30 metros, no tenía la tentación de echar la vista hacia adelante con el consiguiente riesgo de desanimarme viendo la larga subida que todavía me quedaba. Así que, casi sin enterarme, estaba ya en el camino del Moncayo dejando atrás el Cruce de Cuatro Caminos. Me estaba acercando al momento de la verdad, el temido desvío hacia el Canto Hincado. Al llegar, metí directamente el plato pequeño y el piñón grande, no quería cebarme en los primeros metros de la ascensión. La cuesta se fue empinando y el pulso se me disparó hasta las 165-170 pulsaciones; sin embargo, y pese a que la lluvia caída en las últimas horas hacía que el camino estuviera algo embarrado incrementando todavía más el esfuerzo que tenía que hacer para dar pedales, conseguí encontrar un ritmillo que poco a poco me fue acercando a la cumbre a una media de 5-6 km/h.



Pasado el mirador de los Cejos, ya muy cerquita del Canto Hincado, la niebla se disipó, como por arte de magia, lo que me dio energías extra y me hizo olvidar el dolor en los riñones que venía arrastrando por la dureza de la subida. No sé si interpretarlo como una señal, pero el sol del atardecer quiso ser testigo de mi llegada al Canto Hincado. ¡¡¡ Al fin lo había conseguido !!!.¡¡¡ YUUUHUUUUU !!!.


El sol del atardecer se abre paso entre la niebla.


Mi Genius descansa apoyada en el mítico Canto Hincado.



Como podéis comprobar en la foto de arriba, el Canto Hincado es exactamente eso, una piedra de generosas dimensiones clavada en la tierra . Quizás esperaseis otra cosa, pero el Canto Hincado podría ser el origen de una leyenda a la altura de Excalibur XD.


...

Estaba anocheciendo, así que tuve que dar media vuelta hacia casa. La niebla se encargó de que la bajada resultase especialmente refrescante y de que tuviera que parar en algún momento para desempañar las gafas.

Un día para el recuerdo.


¡¡¡ Pa qué, pa quééééééé... !!!.

;)

domingo, 17 de enero de 2010

El Retorno del Biker vol. 24

ATRANCADO EN EL CANTO HINCADO  

Algo cansado por el esfuerzo del día anterior, pensé en tomarme la salida del Domingo más tranquila; así que emprendí camino hacia Fuentes. Sin embargo, como apenas hacía aire, decidí cambiar de planes sobre la marcha y aprovechar el clima más benevolente para volver a intentar llegar hasta el Canto Hincado.

La subida hasta el camino del Moncayo se me hizo más llevadera, aunque notaba que no tenía las piernas tan frescas como la jornada anterior. Pedalada a pedalada me iba aproximando al momento de la verdad, el giro hacia el Canto Hincado. Al llegar, metí el desarrollo más ligero, reservando únicamente el piñón más grande; aunque la dureza de la subida pronto me obligaría a engranarlo.  Arf, arf, arf… La subida se iba empinando cada vez más y ya no me quedaba más desarrollo; así que avanzaba atrancado haciendo un gran esfuerzo por dar la siguiente pedalada. De reojo miré el pulsómetro y me asusté al ver que había llegado a las 179 pulsaciones. Aaaaaarrrfffff, aaaarrrrffffffffffffff. Las piernas las tenía completamente agarrotadas y, en ese momento, cruzó por mi mente un pensamiento que a la postre resultaría fatídico : ¡ Y lo bien que estaría yo sentado en el sofá de casa !. Aaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrffffffffffffff. La imagen de un cómodo sofá fue demasiado para mí en ese momento; así que paré.

Aunque me cueste reconocerlo, la realidad es que todavía no tengo la forma física necesaria como para afrontar una subida tan dura como la del Canto Hincado; así que, lo mejor era parar antes de que mis piernas empezaran a arder XD . Continuaré con mis andanzas a lomos de la Genius para seguir mejorando mi forma y espero que, algún día no muy lejano, pueda afrontar esta subida con garantías de éxito.

Pero no todo iba a ser malo y, poco después de mi parada técnica, un ruido procedente del bosque llamó mi atención. Unos segundos después, pude ver como tres cervatillas salían correteando de entre los árboles para volver a ocultarse.

Cuando estaba empezando a bajar de vuelta a casa, dos quads aparecieron en escena, y ya que no me dio tiempo a sacarle la foto a las cervatillas, se la saqué a los quads.


 Hasta a los quads les cuesta subir...


El Canto Hincado va a acabar conmigo. 

;)

El Retorno del Biker : vol 23

UN MURO DE AIRE

Como os prometí la semana pasada, este “ finde ” iba a tratar de llegar al Collado del Canto Hincado. A priori, llegar hasta allí me iba a suponer todo un reto porque estamos hablando de que está a unos 10 km. de distancia y el recorrido es bastante exigente, ya que, salvo unos pequeños descansillos, es totalmente de subida y los últimos 3,8 kilómetros son realmente duros con desniveles “ Hors Categorie ”. Si a eso le sumamos que la meteorología no acompañaba, lloviznaba y hacía un viento bastante fuerte, el reto se convertía casi en Odisea.

Pero como estoy decidido a volver a ser un auténtico Biker, no me arrugué ante las adversidades y emprendí camino hasta el Canto Hincado. ¡¡ Al ataquerrrrll !! Como diría el gran Chiquito XD.

El recorrido hasta llegar al Moncayo lo he hecho varias veces en las últimas semanas y ya lo tengo dominado, aunque el aire soplaba con mucha fuerza en algunos tramos y la subida resultó bastante más dura que de costumbre. No obstante, llegué sin demasiadas complicaciones hasta el Moncayo. Ya por los caminos del Moncayo, rodé tranquilamente hasta llegar al cruce que lleva hasta el Canto Hincado. A partir de ahí, empezó la pesadilla. Los desniveles del camino se incrementaron y no concedían ninguna tregua; pero eso no era lo peor. Lo peor era que el viento soplaba con una fuerza tremenda en sentido contrario por lo que, aun con el plato pequeño y el piñón grande, tenía serias dificultades para seguir avanzando y mantenerme sobre la bicicleta. La lluvia que caía hizo que la rueda trasera patinara sobre unas piedras y tuve que poner pie a tierra.



Continué avanzando a pie para ver si los desniveles se suavizaban o si el camino cambiaba de dirección y podía resguardarme del viento; pero, desafortunadamente, no fue así. Salvo un pequeño descansillo de unos 200 metros, el resto era subida pura y dura con un viento despiadado en contra.

No tenía sentido continuar en esas condiciones, así que tomé la decisión de volver a casa porque estaba a punto de anochecer. La bajada resultó más peligrosa de lo previsto, ya que algunos golpes de viento hicieron que estuviera a punto de perder el control de la bici. Por suerte, llegué a casa sin sufrir ningún percance.



Las adversas condiciones meteorológicas me impidieron llegar al Canto Hincado; pero, aunque esta vez los elementos me han vencido, esto no va a quedar así XD.


Paverme matao... XD


;)

lunes, 11 de enero de 2010

El Retorno del Biker vol. 22

LA ALFOMBRA BLANCA

Como me lo pasé teta el día anterior, el Domingo no podía ser menos; así que, decidí intentar el más difícil todavía y emprendí rumbo hasta el Moncayo, que está a tan sólo 5 kms. de Ágreda, aunque la carretera que conduce hasta él es toda de subida, con un pequeño descanso hacia mitad de la ascensión, y tiene algún repecho durillo que me exprimió hasta alcanzar las 170 pulsaciones.




Bienvenido al Moncayo

Cuando llegué al Moncayo, me encontré el camino completamente cubierto de nieve y, pese a las rodadas de los coches, había puntos en los que la nieve acumulada hacía que patinase la rueda trasera por lo que tenía que poner pie a tierra con cierta frecuencia para continuar la ascensión. Como ya era tarde, y me esperaban a comer en casa, decidí parar en el cruce que se toma para ir al Collado del Canto Hincado a 1210 metros de altitud. Si el próximo fin de semana va todo bien, me acercaré hasta allí para que lo conozcáis.



Mi Genius posando en el cruce del Canto Hincado

La bajada hasta llegar a la carretera fue un auténtico festival de derrapes y patinazos; pero, por suerte, no llegué a caerme. Aunque faltó poco XD.



A partir de ahí, sólo me quedaba una tranquila y refrescante, muy, pero que muy refrescante bajada hasta llegar a Ágreda.


  
 Algún día iremos a la cima; pero, todo a su tiempo...

;)

domingo, 10 de enero de 2010

El Retorno del Biker vol. 21

HIELO, NIEVE, 5º BAJO CERO, DOS COJ... Y UN PALITO.

A pesar de las excelencias de la indumentaria de invierno de que dispongo y que consta de:  chaqueta térmica y culote largo de Etxeondo,  guantes Roeckl, botas Northwave Celsius y  Buff de Kukuxumusu; sin duda, los 5º bajo cero con los que hemos amanecido en las faldas del Moncayo y la nieve y las placas de hielo que cubrían carreteras y caminos, hacían que fuese necesario echarle un poquito de “ valor ” para atreverse a salir de casa a dar una vuelta con la Genius.


Mmmm... No sé por qué; pero algo me dice que hace un poquito de fresco. 

 Sin embargo, nunca había salido en bici con nieve, así que no he podido resistir la tentación y me he vestido de gala para la ocasión.  Nada más salir a la calle, me he encontrado con un simpático vecino saliendo de la huerta que tiene al lado de casa y que, con cara de sorpresa, me ha dicho: “¿ A dónde vas con la bici ? ¡Te has vuelto loco !. Seguramente no le faltara algo de razón, pero sus comentarios no han servido para desanimarme y, tras hacerme unas fotos para inmortalizar el momento, he emprendido la marcha tras una máquina quitanieves que ha hecho acto de presencia en ese preciso instante. Cosas del destino. Je, je, je…

Ha sido divertido ir a rebufo de una quitanieves; pero, tras acompañarla durante cosa de 1 km., me he desviado hacia la Dehesa de Ágreda que estaba preciosa con la nieve caída la última noche. Sin embargo, la presencia de placas de hielo bajo la nieve, hacían que ir en bici se convirtiera, en ocasiones, en un ejercicio de patinaje artístico por lo que, dadas las circunstancias, he decidido aprovechar la salida para divertirme y sacar unas fotos que podéis disfrutar más abajo más que para hacer muchos Kms.

Lástima no haber podido sacar ninguna foto del careto que se les quedaba al verme a los pocos peatones que se han atrevido al salir de casa en unas condiciones tan adversas. Ja, ja, ja…

En resumen, me lo he pasado teta.

;)



Bienvenido a la Dehesa de Ágreda


Biker no hay camino, se hace camino al pedalear...


El ojillo de la Dehesa


Por aquí se va, entre otros sitios, a Fuentes de Ágreda. ¿ Os suena de algo ?XD 

 
La sombra del Biker es alagada vol.2 

El Retorno del Retorno del Biker.

Aunque han pasado muchos días desde que publicase novedades sobre mis andanzas a lomos de la Genius, eso no significa que no haya seguido saliendo con mi fiel compañera. La realidad es que, salvo en momentos muy concretos, le he dado caña todos los fines de semana a pesar de las inclemencias meteorológicas propias de estas fechas. Frío, vientos huracanados, lluvia, más frío, hielo o nieve, no sólo no me han desanimado a la hora de salir con la Scott, sino que, me han ido curtiendo y me han servido para continuar con mi progresión y así, algún día, quizás pueda volver a considerarme un auténtico Biker.

Con la de hoy, llevo ya veintiuna salidas con mi amiguita de dos ruedas americana. Sin embargo,  no he podido, ni seguramente podré, hablaros de las salidas que faltan en el Blog; ya que, desgraciadamente, no dispongo de todo el tiempo que me gustaría para poder escribir en él. Pero, no os preocupéis, porque la última salida ha sido muy especial y, próximamente, abriré una entrada para hablaros de ella. Simplemente, y para que os hagáis una idea,  os diré que he circulado en bici al rebufo de una máquina quitanieves…

¡ Feliz año a todos !



;)